"¿Acaso estabas pensando en la posibilidad de susurrar en voz baja a la oreja del mundo sordo que te rodea? No, amigo mío, debes gritar. Grita desde tu corazón lo que has visto y hazlo lo más fuerte que puedas." K. Wilber

martes, 4 de agosto de 2009

El ojo mágico




EL OJO MÁGICO

Siempre comienzo los encuentros de introducción a la meditación mostrando un cuadrito que me regalaron hace años, y que pasó a ser uno de los objetos más ricos en cuanto a las posibilidades de facilitar nuevas comprensiones. A simple vista, vemos una serie de trazos sin lógica aparente, de distintas tonalidades y colores. Cuando pregunto a la gente qué ve, obtengo las respuestas más variadas: flores, plantas, tortugas, soldados, y la lista sigue. Este tipo de imagen se llama ojo mágico, porque cuando uno la enfoca de una determinada manera, ese aparente desorden se acomoda configurando distintas imágenes, en el caso de mi cuadro, son dos dinosaurios T-Rex y unas palmeras en el fondo. Lo interesante, es el paralelo de ese fenómeno visual con la realidad que nos rodea. Alguien dijo que la vida es como un tapiz al revés, vemos hilos desordenados, pero cuando lo giramos captamos el sentido de toda esa maraña.
Nadie nos puede dar la visión de la imagen subyacente, la tenemos que alcanzar nosotros mismos, siguiendo las pautas y sugerencias sobre qué tipo de mirada hay que adoptar para poder ver de otra manera la misma realidad. Para adquirir conocimiento espiritual, también contamos con los consejos y sugerencias de seres que ya lo han adquirido, y por lo tanto nos ayudan a evitar obstáculos y nos previenen sobre caminos sin salida, mostrándonos la solución del laberinto existencial. Hay gente que lo logra ver inmediatamente, y gente que no consigue hacerlo.
Inicialmente, alguien nos cuenta que esos chirimbolos esconden otro significado más profundo, En la espiritualidad, innumerables sabios de todos los tiempos nos enseñan que la realidad que captan nuestros sentidos y nuestra mente, no es la única, que si adoptamos otro enfoque, otra mirada, surge un nuevo sentido que da significado a todos esos trazos sin orden aparente.
¿Cómo lograr esa percepción más abarcativa y real? Intentándolo. Practicándolo. Cuando las ganas y el deseo se convierten en necesidad y generan en nosotros la determinación implacable por alcanzarla. Y no es cuestión de creer o no creer, sino de perseverar.
Cuando esa exploración nos lleva al descubrimiento, cuando llega la respuesta a nuestra pregunta, cuando la vida se nos muestra llena de sentido encontramos la justificación que corona todos los esfuerzos.

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